[Misa]
Al comenzar está celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.
Señor ten piedad de nosotros.
Porque hemos pecado contra ti.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Y danos tu salvación.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.
Tú que has sido enviado a sanar los corazones afligidos: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros: Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, pedone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
Tú que viniste al mundo para salvarnos: Señor ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que nos visitas continuamente con la gracia de tu Espíritu: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que vendrás un día a juzgar nuestras obras: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, que también nos reconocemos pecadores.
Tú que viniste a visitar a tu pueblo con la paz; Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que viniste a salvar lo que estaba perdido: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que viniste a crear un mundo nuevo: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
El Señor ha dicho: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconozcámonos, pues, pecadores y perdonémonos lo unos a los otros desde los más íntimo de nuestro corazón.
Luz del mundo que vienes a iluminar a los viven en las tinieblas del pecado: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Buen pastor, que vienes a guiar a tu rebaño por las sendas de la verdad y de la justicia: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Hijo de Dios, que volverás un día para dar cumplimiento a las promesas del Padre: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Tú que viniste al mundo para salvarnos: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que nos visitas continuamente con la gracia de tu Espíritu: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que vendrás un día a juzgar nuestras obras: Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conservación de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.
Hijo de Dios, que, nacido de María, te hiciste nuestro hermano: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Hijo del hombre, que conoces y comprendes nuestra debilidad: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Hijo primogénito del Padre, que haces de nosotros una sola familia: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
El Señor ha dicho: el que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconozcámonos, pues, pecadores y perdonémonos los unos a los otros desde lo más íntimo de nuestro corazón.
Rey de la paz y Santo de Dios: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Luz que brillas en las tinieblas: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Imagen del hombre nuevo: Señor ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Palabra eterna del Padre, por la que todo ha venido a la existencia: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Luz verdadera, que ha venido al mundo y a quien el mundo no la recibió; Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Hijo de Dios, que, hecho carne, has acampado entre nosotros: Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
Tú que nos has hecho renacer por el agua y el Espíritu: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que enviaste al espíritu Santo para crear en nosotros un corazón nuevo: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que eres el autor de la salvación eterna: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.
Tú que borras nuestras culpas: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú creas en nosotros un corazón puro: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que nos devuelves la alegría de la salvación; Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Tú que has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Tú que padeciste por nosotros para que sigamos tus huellas: Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Tú que, cargado con nuestros pecados, subiste al leño para que nosotros, muertos al pecado, vivamos en la justicia: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestro pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.